Cómo funciona el refinanciamiento con retiro en efectivo en Florida

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Si compraste tu propiedad en Miami y el sur de Florida en efectivo, o si llevas varios años pagando tu hipoteca y el valor de tu casa subió en este tiempo, es probable que tengas más capital acumulado de lo que imaginas. El refinanciamiento con retiro en efectivo es la herramienta que te permite convertir esa plusvalía en dinero disponible, sin necesidad de vender la propiedad. 

En este artículo te explicamos cómo funciona esta alternativa, cuándo te conviene acceder a ella, cuáles son sus ventajas y qué opciones existen tanto para compradores locales como para inversionistas extranjeros.

¿Qué es el refinanciamiento con retiro en efectivo?

Según explica la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB, por sus siglas en inglés), con un refinanciamiento con retiro en efectivo los propietarios pueden aprovechar el capital acumulado en su vivienda. En la práctica, sustituyes tu hipoteca actual (o, si compraste en efectivo, obtienes tu primer préstamo sobre esa propiedad) por un préstamo nuevo y más grande, y recibes la diferencia en efectivo al cierre.

Ese dinero queda a tu disposición y sin restricciones específicas para usarlo en lo que desees. A diferencia de un préstamo personal o una tarjeta de crédito, este capital está respaldado por el valor de tu propiedad, lo cual suele traducirse en una tasa de interés más baja que cualquier otra forma de financiamiento no garantizado. En otras palabras, es una forma de poner a trabajar un activo que de otro modo permanecería quieto.

¿Cómo funciona?

El proceso es similar al de un refinanciamiento tradicional, con un paso adicional. El prestamista solicita una tasación para determinar el valor actual de la propiedad, evalúa tu perfil financiero (ingresos, historial crediticio y relación entre la deuda y el ingreso) y, con base en esa tasación, calcula el monto máximo que puedes pedir prestado según los límites de préstamo a valor (LTV) aplicables. El nuevo préstamo cancela cualquier saldo pendiente sobre la propiedad, y el remanente se te entrega en efectivo, menos los costos de cierre correspondientes.

Con este ejemplo te lo explicamos mejor: si tu propiedad está valorada hoy en USD 400.000 y no tienes ningún saldo pendiente (porque la compraste en efectivo o ya la terminaste de pagar), y calificas para un préstamo del 70% de ese valor, podrías acceder a un nuevo préstamo de hasta USD 280.000, recibidos en efectivo al cierre. 

Según datos de la CFPB, muchos propietarios usan este capital para pagar deudas de mayor interés, como tarjetas de crédito, financiar mejoras en el hogar que aumenten el valor de la propiedad o reinvertir en otros proyectos inmobiliarios. 

Vale la pena que tengas en cuenta que aumentar el saldo de tu préstamo también incrementa tu pago mensual y el riesgo asociado a la propiedad como garantía, así que es una decisión que conviene que evalúes con cuidado junto a un asesor hipotecario.

¿Por qué comprar en efectivo y luego refinanciar?

Uno de los escenarios más comunes, en especial entre inversionistas, es comprar una propiedad 100% en efectivo y refinanciar después. Comprar en efectivo ofrece la ventaja de que, en mercados donde varios compradores compiten por la misma propiedad, una oferta sin necesidad de financiamiento suele ganar frente a otra que sí requiere de un préstamo, y el cierre puede completarse en días, en lugar de semanas.

Lo normal es que un prestamista exija que hayas sido propietario de la vivienda durante al menos seis meses antes de aprobar un refinanciamiento con retiro en efectivo. Sin embargo, la Guía de Ventas de Fannie Mae contempla la excepción de financiamiento diferido, que permite iniciar el proceso antes de cumplir ese plazo, siempre que la compra haya sido una transacción independiente (sin relación entre comprador y vendedor) y puedas documentar claramente el origen de los fondos usados para la compra. 

Bajo esta excepción, el monto que puedes recuperar suele estar limitado al menor valor entre lo que pagaste originalmente por la propiedad (más los costos de cierre) y el límite de LTV que aplique según el tipo de propiedad. Es decir, comprar en efectivo no significa dejar tu capital inmovilizado durante medio año, y puede ser, más bien, el primer paso de una estrategia de dos movimientos, donde cierras rápido con efectivo y luego recuperas ese capital para tu siguiente inversión.

¿Cuándo conviene esta alternativa?

Una regla general útil es considerar el refinanciamiento hipotecario en efectivo sólo cuando la tasa de interés disponible te permite obtener condiciones favorables una vez descontados los costos de cierre, o cuando tu objetivo principal (liberar capital para otra inversión, consolidar deudas de mayor costo, o financiar una mejora que aumente el valor de la propiedad) justifica el costo de la operación.

El capital acumulado en tu propiedad también es determinante. Cuanto mayor sea tu plusvalía, mayor será el monto disponible para retirar y más cómodo quedará el margen de equity que te exige el prestamista después del refinanciamiento. Por eso, muchos propietarios esperan a que el valor de su propiedad haya subido de forma considerable, o a haber reducido en gran medida el saldo de su hipoteca original, antes de dar este paso.

Beneficios del refinanciamiento con retiro en efectivo

  • Acceso a capital sin vender la propiedad. Con el refinanciamiento hipotecario en efectivo conviertes tu plusvalía en dinero disponible mientras conservas el activo y te sigues beneficiando de su eventual apreciación.
  • Una sola tasa de interés. A diferencia de tomar un préstamo adicional o abrir una línea de crédito sobre la vivienda, consolidas todo en un solo préstamo hipotecario, con un solo pago mensual que administrar.
  • Flexibilidad de uso. El dinero lo puedes usar en el pago de deudas de mayor costo, remodelar la propiedad, para cubrir gastos importantes o reinvertir en otro proyecto inmobiliario, sin restricciones específicas sobre su destino.
  • Plazos largos y predecibles. Como sucede con cualquier hipoteca tradicional, puedes estructurar el nuevo préstamo a 15, 20 o 30 años, lo que mantiene tu pago mensual manejable a pesar del monto más alto del préstamo.

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Referencias bibliográficas

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